DE
LA DESAPARICIÓN, DE LA POESÍA CHILENA
Poesía:
esto puede significar una muda de aliento. P. C., El meridiano.
De
la desaparición, de la poesía chilena: en su abierta
simplicidad, esta frase, o casi frase (sin verbo que la sostenga),
machimbrara en su anticipo más de una lectura —
a destrenzar. Todo pareciera concentrarse en el valor meridianamente
errante de una marca mínima, un signo de puntuación
arrojado ahí, en medio de un nombre o título,
una coma. Fuerza del parecer, hoy, su accidentada proveniencia,
'oc- cidental': la coma, del griego kómma, es
(también) corte.
De
la desaparición, de la poesía chilena —
esto pudiera mostrar de entrada, si atendemos por de pronto
a un cierto valor reversible de la coma, que al hablar de la
desaparición (acontecimiento, en la punta de la lengua,
históricamente marcado, y no atemporal concepto) hablamos
de facto de la poesía chilen . (Y de facto
es lo que hacemos, pura inminencia en acto). Que
al hablar de la desaparición hablemos de la poesía
chilen , que la poesía chilen y la desaparición
guarden tal intimidad al punto que, siguiendo con tal puntuación,
una afecte singularmente a la otra y viceversa, he ahí
un dato aparentemente inaceptable y/o imposible — sino
monstruoso. Será preciso una demora con cuidado sumo
aquí. El acto de hacer desaparecer — personas,
por caso o caída, en Chile, en la Meridional América,
en un pasado reciente (y acaso no sólo reciente), de
manera "consciente" y "sistemática",
por "motivaciones políticas", esto es, el "secuestro
permanente" y/o el asesinato y la ocultación del
cadáver, por parte de un (institucionalizado o no) régimen
de facto, eso, decimos, es un hacer calculado —
no aún la desaparición. La desaparición
habrá sobrevenido sin meditación; le ocurre singularmente
a uno, a una, a su cuerpo o cadáver — a sus restos.
La desaparición: (extraña) pasión que afecta
a quien o, acaso, a aquello que pareciera ya no poder padecer
o sufrir experiencia alguna — pasión en el límite
de la pasión, allende cualquier estética sensibilidad
(allende, de paso, cualquier eventual "estética
de la desaparición"). De la experiencia de la desaparición
ningún desaparecido o desaparecida habrá podi
do testimoniar jamás. La desaparición interviene
como aquello imposible de narrar por testigo de facto alguno,
tal innombrable radical. ¿De la desaparición,
de la poesía chil n ? Una cierta, desde ya, dada y datada
vecindancia, imposibilidad: la poesía ch l n , tal prestado
nombre de aquello que se sustrae a todo nombrar. No que
la "poesía chilena" haya venido a tomar, violenta
o piadosamente, el lugar de tal o cual desaparecido, o de los
desaparecidos en general, en una economía del intercambio
metafórico (compulsivo), reconciliando de paso y suturando
heridas de facto insuturables. Ni restitución
ni sustitución; corte en la cadena tropológica,
pausa extrema. Sino — contigüidad irreversiblemente
reversible en la cesura — de la poesía chilena,
de la desaparición. De la poesía chilena —
ni la literatura, si arte de la palabra, ni la oraliteratura
nada zanjan aquí —, entonces, hoy: extrañable,
extraña (verbo y adjetivo) pasión.
Todo
pareciera concentrase en el valor meridianemente abierto de
la coma, corte y/o suspenso. Decimos. Todo — salvo la
desaparición. Si la poesía chilena, su
corpus, tal poesía nacional y paisajísticamente
identificada o identificable y, en el límite, la poesía
como tal — allende el tamborileo mediumediático,
"evento" o máquina artístico-cultural
— de facto habrá venido a ser afectada
por la desaparición, tal vez, ésta, sólo
lo viene aquí a subrayar: la poesía ("chilena"
o no), ni viva ni muerta, está en la coma,
