DE MATOS
A MATTOSO Y VICEVERSA
por Andr´s
Ajens
La proximidad
— geográfica pero antes bien lingüística
— habrá generado una distancia a menudo irresistible
entre luso- y castellanografías en la Meridional América.
Generosidad tal, con todo, no deja de obliterar un momento precioso
en que las dos lenguas imperiales concurrentes en la Conquista,
por efecto de imperio precisamente, coyúntanse no sólo
en las cortes de Madrid y Lisboa (1581-1640), sino también
en tempraneros remiendos “americanos” en más
de una lengua, como los célebres autos de José
de Anchieta (1534-1597) en portugués, castellano y língua
geral o tupí cruzdestilado, y de otros menos ev/angélicos,
como los sonetos, décimas, preceitos y epílogos
del bahiano maldito avant la lettre Gregório
de Matos (1636-1695): Porque salió Marica de un desmayo,
/ Flor en las gallardías más vistosas…
(a Fray Pascual, amigo del poeta).
Par sin
par, Gregório de Matos y Glauco Mattoso (Pedro José
Ferreira da Silva, São Paulo, 1951) no sólo comparten
buena parte del apellido y puntuales filosas castellanías
(Mattoso publicó el año pasado GALERIA ALEGRIA,
un conjunto de sabrosos poemas castellanos escritos a fines
de los ‘70; de Matos, como ya se habrá barruntado,
dejó un buen lote de composiciones castellanomigrantes);
también una atracción pertinaz por el soneto y
sobre todo una causticidad lúdica padre, disolvente a
toda prueba. ¿A mayor orden en el continente, mayor caos
(en el) contenido? ¿O disolución nomás
del Arte (la “vida”, la instituida) con (desprendimiento
de) arte (continente in/contenido)? Dejemos reverberar
tales empalagosas solicitudes extracontinentales, dejemos reposar
el cadáver que no acaba de desaparecer — del Arte.
Shakespeare no dice otra cosa en THE TEMPEST (lo mismo subrayará
Calderón de la Barca en LA AURORA EN COPACABANA): la
Conquista, la conquista del continente (americano) es Conquista
del Arte. Es el Arte (occidental) quien conquista,
fascina, domina al preposcolombino alter, y a la vez,
doble genitivo, es el “Arte” (arte de alter,
tal alterarte) el sujeto de la Conquista. Con el celaniano
MERIDIANO: Ach, die Kunst! ¡A helarte!
Ni propiamente
neobarroca ni propiamente concreta, pese a circunscritos devaneos
hacia una y otra (cf. el soneto CONCRETO), la poesía
de Glauco Mattoso se inscribe más bien en la ya entrevista
mat[t]osa tradición que, desde un desembozado cruce entre
erudición y vulgaridad, Alta y baja
culturas, obscenidad y distinción, libro, berimbau
y CD, cultismo y chulismo (de chulo, como en castellano,
pero también de chulé, ‘olor a
patas’) arremete quijóticamente contra la carroñería
de esquina, hipocresía, injusticia, social, sexual, política
y un largo etcétera. Pero si todo esto aproxima a G.
M. de G. M., ello mismo tal vez los distancia. Tal vez el cultichulismo
de Glauco sobrepuja el macunaímico irse de lengua
del bahiano boca do inferno, particularmente ante
la ‘gramática’ sexual — no sólo
por la homoerótica en juego — crítica, destemplada
— prácticamente ausente en el segundo y recurrente
en el primero, sino también por cierta crudeza del paulista
(sadomaso por caso, su arrojado irse al chancho) que pareciera
emparentarse más con la cruauté de un
A. A. que con la sátira grecorromana y peninsular en
que bebiera el nordestino.
Dicho sea
de paso: traducir de Matos en Mattoso o Mattoso en de Matos,
aún despuntando ángulos de abierta divergencia,
no sería pues enteramente disociable de una obscenería
precisamente glaucogregoriana que hace de la parodia, el carnavalesco
mimaje transgresor generalizado, una de sus más filos[ófic]as
operaciones de escritura. La fuerza descompensante del agonal
mimeo, sin embargo, no habrá impedido ni a uno ni a otro
interrumpir en el momento menos pensado la circulación
identificatoria (o contraidentificatoria), el florear de la
mimosa impúdica y/o el predominio del pater sentido.
Glauco Mattoso opera entonces a menudo por desliz, aliterante
o no, por deslizamiento de lengua en lengua o por hallazgo fono[a]sémico
inesperado. Por caso: los mejores momentos de sus traducciones
del mexicano Salvador Novo (DONO MEU / SONÉTOS ERÓTICOS,
Memorial da A. L., S. P., 2002) se resuelven justamente de esta
suerte: meu anjo, cujo beijo almejo em cio (“ángel
por cuyo beso desvarío”); Amor, meu bem, é
isso: ausência e flerte, / que mata e ressucita. É
sorte, ou arte (“eso es amor, mi bien, y de esta
suerte, / vivo y muero tan sólo en aguardarte”).
En cuanto al translucine que nos depara Dentrambasaguas en este
acotado volumen, acaso habría que decir lo que comarcara
el propio Glauco Mattoso tras traducir a cuatro manos (con el
brasilargentino J. Schwartz) FERVOR DE BUENOS AIRES para el
primer tomo de las Obras Completas de Borges publicadas
ha poco en Brasil: Não há visão, nem
sono, capaz de compensar a ausência da poesia. Não
há poesia capaz de recompensar a cegueira.
Stgo., agosto del
2003.